lunes, 25 de agosto de 2008

Claro... después de ver jugar tan bien a España en la Eurocopa se nos había olvidado que había otras formas de jugar al fútbol. Formas que, sin ser visualmente tan bonitas como la de la selección, tienen un componente épico que es lo que la gente acabará por recordar en los años futuros... a menos que la caguen bien cagada, claro.

Y es que el Bernabeu tiene algo que... acongoja. Puede que no sea el estadio más grande del mundo, ni siquiera el estadio en el que los aficionados puedan realizar más presión sobre los jugadores pero... impone. La historia que se ha visto en él tiene mucho que ver en eso.

Lo que le pasó el domingo a los jugadores del Valencia es una muestra de ello... Jugar con un rival al que le han expulsado dos jugadores y perder el partido - y la eliminatoria - cuando más fácil lo tenían... supongo que eso acabará por marcarles.
Porque a fin de cuentas lo único que les pasó a los jugadores del Madrid es que les salió la vergüenza torera que no habían tenido en la primera parte. Una primera parte pésima con un Madrid echado atrás - total, no tenemos prisa, con un gol nos llega - y con un Valencia bastante espeso - tampoco tenemos prisa, si quedamos a ceros ganamos -. Después el Valencia se encuentra con un gol que... en fin y para rematarlo, el árbitro añade una expulsión un tanto rigurora...
Y con eso a la segunda parte... y una segunda parte que... para qué negarlo, empezó igual que la primera. Eso sí, con el Madrid apretando un poquito más... y con un poco más de presión el Valencia empezó a recular - total, llevaban ventaja y a la contra no son mancos, así que... -, un penalty que igualaba el partido y, según parece, debió provocar la expulsión de un jugador del Valencia - y que, obviamente, el árbitro dejó en tarjeta amarilla -, seguido por la expulsión de otro jugador del Madrid - y ya iban dos -, quizás un poco rigurosa también... sobre todo comparada con alguna entrada en la primera parte que no fue más allá de una "amonestación verbal"...
Y en ese momento... el caos, la grada pita, los jugadores del Valencia se acojonan y los de Madrid recuerdan dónde están jugando y lo que es la vergüenza... así que el partido da un ligero cambio... y el Madrid - un Madrid que está muy, pero que muy espeso en el juego - comienza a apretar y a meter atrás al rival... Cuando Ramos consigue marcar el segundo, Schuster tenía planeado sentar a Raúl - agotado y sin ver puerta - y a Guti - espeso, espeso, espeso -... y, por suerte, no cambió de idea... los dos sustituos, De la Red e Higuain marcaron el tercero y el cuarto... El único que pudo marcar del Valencia - con un pasotismo bastante notable de la defensa, todo hay que decirlo - es un viejo conocido del Bernabeú... Morientes. Pero fue una falsa alarma, no hubo tiempo para reaccionar.

¿Jugaron bien? Ni de coña. Pero le echaron unas pelotas que...