jueves, 14 de febrero de 2008

Cine español...

No recuerdo en qué blog leía el otro día la transcripción de una carta que Alex de la Iglesia había enviado a El País después de leer un comentario que había aparecido en el mismo unos días antes...
La carta en cuestión es la que sigue:
Hace unos días tuve oportunidad de leer un artículo (sin firmar) en la página de opinión de este periódico [El Acento, 23 de enero de 2008] poniendo a parir al cine español en su conjunto, recomendándonos a todos poco más o menos que lo dejáramos y nos dedicáramos a otra cosa, que les haríamos un favor a los espectadores, hartos de nuestra torpeza. Si hablasen de mí lo entendería, porque para eso me pagan. Es mi trabajo y estoy acostumbrado. Pero lo que resulta indignante es que se juzgue con esa pasmosa ligereza a todo un gremio, a la profesión en su totalidad.

¿Se imaginan a alguien diciendo "todos los escritores de este país son aburridos", o "los pintores españoles cansan con sus cuadros de siempre", o "basta ya, por favor, de zapatos españoles, preferimos los italianos"?

Lo que realmente duele de estos palos no es la rotundidad con la que se formulan, sino todo lo contrario, lo alegremente que se escriben, como sin darles importancia. Da la impresión de que no afectaran a nadie. Y ahí se equivocan, porque el cine español no sólo somos cuatro torpes directores sin talento, sino cientos o miles de profesionales que viven de nuestras películas, muchas familias que tienen que buscarse la vida haciendo cualquier otra cosa, porque esto del cine cada vez se lo ponen más difícil.

Nadie nace sintiéndose parte de eso que se llama cine español. De hecho, cuando era joven era tan idiota que creía que mis películas iban a cambiar las cosas. Con los años he conocido a los profesionales que lo componen. Por eso puedo decir que estoy orgulloso de estar ahí, porque sé lo increíblemente doloroso que puede llegar a ser un rodaje, el milagro que supone el estreno de una película en un cine, y no digamos convertirla en un éxito.

Yo no puedo quejarme. Soy un privilegiado, pero intento no perder la perspectiva: amigos míos no tienen la suerte que yo. He visto películas magníficas que no duraban una semana en cartel y desaparecían para siempre. Por eso me gustaría comentar ese artículo. No sólo hablaba de mí, hablaba de amigos míos. Es cierto que no tengo ninguna necesidad. No es nuestro trabajo hablar de cine, sino hacerlo. Sin embargo, tengo la sensación de que es importante responder: si callamos parece que estamos de acuerdo, y os aseguro que no es así.

El artículo comenzaba hablando de cifras, y viene a decir que el cine español ha perdido 6,5 millones de espectadores. Estos datos dieron la vuelta a España en todos los periódicos. Lo gracioso es que, siguiendo esas mismas cifras, el cine "extranjero" ha bajado 12,5 millones. Casi el doble. O sea, que la noticia real es que todos los cines bajan, el francés, el inglés, el americano... No sólo el español, que curiosamente baja menos que el resto. Baja el cine porque todo el mundo tiene uno en casa, con Dolby Digital. El culpable es el DVD y las descargas por Internet, lo sabe todo el mundo. ¿Por qué cargar las tintas sobre el cine español? No lo entiendo.

Otra noticia falsa que nos tuvimos que tragar esos mismos días señalaba que la película más taquillera del año pasado fue Piratas del Caribe 3. Bueno, pues resulta que el Ministerio de Cultura no contabilizó los tres últimos meses (no me pregunten por qué). Contando el año entero, la más taquillera del año pasado fue una española, El orfanato, la espléndida película de Juan Antonio Bayona. ¿No es asombroso y terrorífico que nos echemos piedras a nuestro propio tejado?

En el artículo se menospreciaba, al mismo tiempo, el éxito de Javier Bardem y Alberto Iglesias con sus nominaciones a los Oscar, porque el trabajo de ambos "se enmarca en producciones hollywoodenses". ¿Menospreciarían los británicos el trabajo de John Hurt en mi película porque trabaja en una producción española? Además, ¿en qué industria cinematográfica han visto los americanos el trabajo de Javier y Alberto? ¿En la coreana? Dice el artículo "no es exactamente el cine español lo que se reconoce en los galardones". ¿Qué pasa? ¿Un actor o un músico español deja de serlo porque trabaja fuera? ¿Deja de ser español Fernando Alonso porque trabaja con Renault?

El último párrafo es realmente cruel. "Con unas cuentas o con otras, parece demostrado que el cine español interesa cada vez menos". Yo creo que está ocurriendo exactamente lo contrario, tras los últimos éxitos de El orfanato, El laberinto del fauno, Las 13 rosas, REC, y tantas otras, entre ellas la de un gordo impresentable que era número uno en taquilla el mismo fin de semana que se publicaba el artículo. Y después, ¿qué película era la más vista? Mortadelo, y no me parece precisamente una película extranjera.

Dice el artículo que nos limitamos a "tres o cuatro fórmulas" -la Guerra Civil, el drama social y la comedia de costumbres-. ¿Es eso cierto? Creo que no. No ahora. El cine de género ha vuelto, vemos películas de terror, suspense, vemos comedias y dramas, y además las nuevas generaciones apuntan alto: Los cronocrímenes, la estupenda película de Nacho Vigalondo, tiene dificultades para estrenarse aquí, en España, pero no para estrenarse en Estados Unidos. Las películas que se hacen en este país puede que sean mejores o peores, como todas, pero no son previsibles. No más que las de Hollywood, se lo aseguro, y si no pregúntenselo a Sandra Bullock. A todos nos gustaría poder ser igual de previsibles que Piratas del Caribe 3, pero no podemos porque necesitaríamos aumentar nuestro presupuesto unas cien veces para rodarla, y quinientas veces para promocionarla. Sin embargo, luego competimos en igualdad de condiciones y Jack Sparrow nos saca de los cines porque necesita nada menos que ochocientos cincuenta.

Pero actualmente, el cine que se hace en este país es muy diverso. El orfanato y La soledad compiten juntas en nuestros premios, y gracias a los académicos, la ganadora, cuya vida comercial en las salas había finalizado, puede tener una nueva oportunidad.

Una de las armas que a algunos periodistas les gusta utilizar es insistir en que el cine español está subvencionado, que malgastamos el dinero del contribuyente en tonterías que no interesan a nadie, que vivimos del cuento. Esto es injusto. Una vez decidí producir una película. Tuve que hipotecar dos veces mi casa para pagar los intereses de los créditos y así poder rodarla. Todavía tiemblo al pensar que puse en peligro a mi familia por una película. Para acabarla necesité seis veces el dinero que me otorgaba el Ministerio de Cultura. La subvención me llegó un año después del estreno, y con ella pagué lo que debía en hoteles y laboratorios.

Las subvenciones ayudan al cine, para eso están, como ayudan las que reciben los del teatro, los deportistas, los agricultores, los farmacéuticos o tantos otros. Pero no protegen. Yo no puedo comprar naranjas marroquíes en España, aunque se encuentren a 14 kilómetros y sean diez veces más baratas. Tengo que comprar naranjas españolas. ¿Se imaginan que ocurriera lo mismo con el cine?

Los productores en España se juegan la piel, como muchos otros profesionales, pero pocos son menospreciados en los periódicos como ellos. La gente no lo sabe, y por eso escribo este artículo. Creen que los del cine vivimos una fiesta continua, rodeados de canapés y champán. Y así debe ser, porque nadie va a ver una película de alguien que nos aburre con sus problemas.

Ahora bien, otra cosa es proyectar una visión malintencionada de nosotros. Lo que se decía en ese artículo sobre el cine que se hace en este país no es cierto. Y titular otro artículo "¿Por qué no gusta el cine español?" es tendencioso. Parece que existe la intención de darlo por hecho. Sería más respetable decir "¿Gusta el cine español?".

El público, a mi entender, y dicho desde la más profunda humildad, sigue apostando por nosotros. Nunca vamos a superar las cifras del cine americano porque literalmente es imposible, pero alguna que otra vez, gracias al público, lo conseguimos. Son algunos medios de comunicación (por razones que no voy a entrar a considerar aquí) los que intentan cambiarlo.

No voy a ser yo quién le dé o le quite la razón al sr. De la Iglesia... Bueno sí, voy a ser yo o al menos lo intentaré con ganas...
Me perdonará que le diga, sr. De la Iglesia que usted es desde los inicios de su carrera, por suerte o por desgracia, una de las pocas excepciones claras a lo que se critica en esa carta... Pero lo que no puede hacer es negar que, por cada honrosa excepción que usted presenta, surgen muchísimas películas españolas que cuadran perfectamente en las categorías descritas por el escritor anónimo... ¿Cuántas veces se ha disfrazado Jorge Sanz de mujer? ¿Cuántas comedias chorras con el mismo esquema se han realizado en España?
Nombra películas como El Orfanato o REC para demostrar lo que ha cambiado el cine español... vale, eso no es algo que se vea habitualmente en el cine español... La verdad es que me alegro, El Orfanato no es más que una serie de homenajes pegados unos a otros de películas de terror de serie B o Z que resulta sumamente previsible para cualquier persona que haya visto más de tres películas de terror en su vida; REC es la versión castiza de El proyecto de la Bruja de Blair situado en un edificio en lugar de en medio de un bosque... Así que dos de las películas más taquilleras del año en España están construidas a base de trocitos de películas americanas de segundo nivel...
Claro, ahora saldrán hablando de Almodovar como un creador excepcional y... blablabla. Almodovar es un director insufrible cuyas historias no interesan a nadie pero de las que queda bien hablar muy bien de las mismas... Porque vamos... en todos los puñeteros avances de Todo sobre mi madre se veía a Penélope Cruz diciendo no-se-qué cosas sobre que olía a pedos... Uyyyy, qué arriesgado, qué original, qué maravilla de la técnica...
Seguro que alguien está pensando en Amenabar... en fin... ¿han probado a ver una película de Amenabar sin la música? ¿a que ya no dan tanto miedo o sorpresa las escenas? Claro... una vez que has quitado de la ecuación los subidones de sonido para reforzar la sorpresa o el susto... como que pierde un poquito, ehh.
Otro ejemplo que no favorece demasiado al cine español son las super-producciones... claro, es que la "industria" del cine español está a años luz de la norteamericana... y tanto, como que no existe la "industria" de cine española... pero luego volveré sobre eso.
¿Cuál ha sido la última super-producción española? Alatriste. Ya hablé largo y tendido sobre esta película en su momento... y francamente, malditas las ganas que pueda tener de volver a hacerlo... Me pregunto: ¿dónde fue el dinero que, en teoría, tenían para realizar la película? Porque vamos... seguro que no se fue en decorados ni en masas de actores secundarios para rellenar los ejércitos... Veamos, una parte para la estrella extranjera (esa es una); otra para el autor de las novelas (esa es otra y bien que le tuvieron que pagar para que hablase bien de eso); director, productores y actores amiguetes otro tanto... Pero claro, la parte principal tuvo que ir para la crítica... porque anda que no es mala la película y después de la fría recepción del pase inicial un par de meses después ya eran todo alabanzas y halagos... Así que teniendo la opción de crear una saga potente, dejaron que se diluyera porque hubo demasiados trinques por el camino...
Vamos con la industria... ¿pero qué industria ni que leches? Puedes llamar industria a lo que hay en Hollywood porque existen varias (bastantes) empresas dedicadas a la producción de películas que se dedican única y exclusivamente a esa labor, se juegan su dinero y sobreviven a base de los ingresos... En España no sucede eso, igual existen dos o tres particulares y dos o tres empresas que se dedican a eso... pero claro, siempre con la inestimable participación de Papá Estado y de Mamá Televisión... porque ya me dirán que puñetera necesidad hay de que las televisiones paguen las películas...
Lo de la "Academia" del cine español también tiene traca... veamos... si no recuerdo mal, hace un par de años el terceto de películas seleccionadas para pelear por la nominación a los Oscar eran todas ellas películas que NO se habían estrenado en cines... ¿pero qué me estáis contando? Ni siquiera se han estrenado y... ¿están seleccionadas? Después hacen una "ceremonia" fastuosa para demostrar la buena salud del cine y... ponen a Corbacho de presentador... clavao, chicos, clavao... además emiten la ceremonia en diferido... jeeeeesus....
De cualquier forma, creo que lo dijo Maribel Verdú en la SER pero no puedo asegurarlo así que pido perdón por adelantado en caso de error, lo más penoso son los estrenos de películas en España, sobre todo comparado con los que se hacen en Estados Unidos... En los EEUU intentan que unos estrenos no coincidan en fecha con otros, en España los ponen a la misma hora para fastidiar al otro... En los EEUU acuden a los estrenos toda la plana mayor de Hollywood, da igual quién sea el que estrene, tendrá el apoyo de numerosos actores y directores, en España... (y esto era lo que más pena le daba al actor/actriz que lo comentaba) al estreno van los protagonistas de la película - y generalmente no todos - y los cuatro o cinco famosetes de turno que quieren salir en las televisiones... pero tanto otros actores (generalmente los que coinciden en series de tv sí acuden) como otros directores (al que más acostumbro a ver en estas historias es a Amenabar) pasan como de la tiña... no vaya a ser que esta película tenga más éxito que la suya...

¿Industria del cine español? Amos, hombre...