domingo, 25 de noviembre de 2007

Otro viaje más...

... una crónica no habitual.

Lo digo porque no suelo hacerlas, no por otra cosa...

Por esas extrañas circunstancias de la vida me encuentro viajando un viernes... ¿Ventajas? Bueno... de Coruña salgo muy temprano, así que no debería haber muchos problemas de tráfico y a Madrid llego sobre las tres de la tarde, con lo que no debería haber problemas tampoco a la hora de entrar... ¿Desventajas? Las típicas, muchas horas de viaje, un tráfico pésimo y, como siempre, el no saber quién te puede tocar en el bus...
En ese sentido se promete movidito... un cura y tres monjas y, además, un señor mayor que, nada más sentarse, pide un periódico serio como El Mundo o El Correo Gallego y no esa bazofia de rojos y maricones de El País... Para rematarlo lleva un aparato de radio antiguo que, nada más subir, enciende a todo volumen en el bus... ¿Que qué emisora sintoniza? Hombre, por Dios, ¿qué clase de pregunta es esa? Por supuestísimo, al amigo Federico y la Cope. Antes de poder protestar a la azafata, ella misma le entrega unos cascos para que escuche la radio sin molestar al resto del pasaje. Los acepta y pide una cerveza... ¡A las 8 de la mañana! En fin, aparte de una llamada de su hija para pedirle las copias de las llaves de su propia casa, que el hombre intenta alargar y la hija acortar el mayor tiempo posible, hasta el final del viaje no da mucho la lata... Hasta el final.
El resto del pasaje... lo normal, hablando a gritos por el móvil algunos y otros que no molestan demasiado.
¿Yo? Aparte de que un bache me tiró por encima el café que me dieron y que me tuve que poner un poco borde para que la azafata repartiese servilletas húmedas a todo el pasaje - obviamente, no fui el único al que afectó el bache - y que no me funcionaban los cascos que me dieron y tuve que buscar unos que llevaba en el fondo de la mochila, pues... leyendo El País, el As (no había Marca) y el sexto libro de Alatriste, Corsarios de Levante.
Y bueno, lo único novedoso es que, una vez que han terminado las obras en Madrid, el bus llegó con 20 minutos de adelanto... Pero dije hace un rato que tenía algo más que contar sobre el señor de la Cope.... Cuando el bus paró en la estación de Madrid, en realidad, cinco minutos antes, el tío se puso a remover sus cosas y a impedir el paso del resto de los pasajeros... Que acabamos bajando por la puerta de atrás (XD).
En fin, con los 20 minutos de adelanto se fueron al garete todos mis cálculos... así que tuve que hacer tiempo en la estación porque al ser festivo en Madrid, pues... todo cerrado.
Resumiendo, un sandwich y una hora después, estaba subido al bus que me llevaría hasta Murcia. Después de 4 horas y 1/2, con una breve parada en Albacete (con un servicio pésimo en la clase supra de Alsa, todo hay que decirlo) llegué a Murcia a la hora prevista...
Aquí ya sabéis que abro un paréntesis porque no os cuento cosas personales...

Inquietante, ¿verdad?