lunes, 4 de julio de 2005

Un libro...

... al que siempre acabo volviendo.

Habrán notado que les he puesto con anterioridad una imágen y una canción que tienen cierta importancia para mí, hoy, para no ser menos, le toca al libro.

Y, como mucho de ustedes supondrán, el libro está escrito, ¿por quién iba a ser si no?, por Stephen King... Es un libro al que regreso, por lo menos, una vez al año, siempre acabo teniendo la necesidad de leerlo en algún momento de cada año...

Disfrutad, disfrutad:
El vigilante pulsó otra tecla y todo desapareció de la pantalla, quedando de
nuevo limpia y vacía, con su color verdusco. Después hizo un gesto de que el
coche podía pasar.
-¿No nos devuelven la tarjeta? -preguntó la madre—. ¿No...?
-No, mamá -respondió Garraty con tono paciente.
-Pues no me gusta -añadió la mujer, mientras detenía el coche en un sitio
libre.
Llevaba repitiendo esa frase desde que habían emprendido el camino en la
oscuridad, a las dos de la madrugada. En realidad, la había murmurado por lo
bajo durante todo el trayecto.
-No te preocupes -dijo el muchacho, mirando alrededor con una confusa mezcla
de expectación y temor. Bajó del coche antes casi de que el motor lanzara su
último jadeo asmático.
Garraty era un joven alto, de buena complexión, y llevaba una descolorida
chaqueta militar para protegerse del frío en aquella mañana primaveral. Su reloj
marcaba las ocho en punto.
La madre también era alta, pero demasiado delgada. Sus pechos eran apenas
unas leves protuberancias. Su mirada era insegura y errática, como afectada por
una profunda conmoción, y su expresión era la de un inválido. Su cabello
pelirrojo se había despeinado bajo el puñado de horquillas que supuestamente
debía mantenerlo en su sitio. Sus ropas colgaban desmañadamente de su cuerpo,
como si acabase de perder varios kilos.
-Ray -murmuró con aquel susurro de conspiración que él había llegado a temer-
. Ray, escucha...
El muchacho bajó la cabeza y fingió arreglarse la camisa. Uno de los
vigilantes estaba comiendo una ración militar de alimentos concentrados
directamente de la lata, mientras leía un cómic. Unas gotas de salsa de judías
le bajaban por la comisura de los labios. Garraty contempló al vigilante y pensó
por enésima vez: Esto es real. Y ahora, por fin, ta idea empezó a cobrar una
forma concreta.
-Todavía estás a tiempo de cambiar de idea... El miedo y la expectación le
formaron un nudo en el estómago.
-No, ya no queda tiempo -replicó-. La fecha límite de retirada era ayer.
Todavía con voz de conspiradora, la madre insistió:
-Ellos lo comprenderán. Sé que lo harán. El Comandante...
-El Comandante... -le interrumpió Garraty, mientras observaba el gesto
desesperado de su madre—. Ya sabes lo que haría el Comandante, mamá.
Otro coche había terminado el breve ritual a la entrada y estaba aparcando.
Descendió de él un muchacho de cabello castaño. Sus padres bajaron a
continuación y, por un instante, el trío formó un corro, conferenciando como
jugadores de béisbol preocupados por la marcha del partido. El recién llegado
llevaba, como algunos de los demás muchachos, una bolsa de viaje ligera. Garraty
se preguntó si habría sido una tontería no llevar una también.
-¿No vas a cambiar de idea?
En la pregunta, bajo el tono de nerviosismo, asomaba un sentimiento de
culpabilidad. Ray Garraty, pese a contar sólo dieciséis años, tenía una idea
bastante precisa de la naturaleza de tal sentimiento. Su madre creía haber sido
demasiado adusta con él, haber estado demasiado cansada o absorta en sus
achaques de adulta para detener la locura de su hijo en su etapa inicial, antes
de que la pesada maquinaria del Estado se adueñara de la situación con sus
vigilantes de caqui y sus terminales de ordenador; desde tiempo atrás, el
muchacho se había encerrado cada vez más en su insensatez hasta que, el día
anterior, la trampa había caído sobre él definitivamente.
El argumento de la novela es el siguiente: Una inquietante novela futurista donde la realidad supera a la fantasdia mas terrorifica. Una sociedad conservadora que ha llevado al paroxismo sus rasgos mas perversos, dominada por un Estado Policial. La mas extraordinaria competicion deportiva, una agotadora marcha a pie donde un traspie puede seer el ultimo. Cien adolescentes elegidos a sorteo y decididos a pasar sobre los cadaveres de sus compañeros para llegar a la meta. Fama y fortuna sera para el ganador, es decir para el y único sobreviviente...

¿Por qué vuelvo a ella? Bueno... igual la respuesta implicaría introducirse en temas demasiados personales para comentarlos en un blog, pero, lo que os puedo decir sin ningún problema, es que conozco bastante bien la soledad de Garraty y sus reacciones antes determinadas cosas...

Si os interesa..., pulsad aquí. Buscad descargas en el menú desplegable y seguid para adelante... y ya que estaís, echadle un ojo a los demás, seguro que alguno de vosotros se convierte en Kingadcito...

Nos vemos!!